viernes, 13 de junio de 2008

¿Moralidad en los animales?


Desde hace poco mas de un mes tengo mascota, se trata de "Lupi", una cachorra de pastor Belga Malinoise, que acaba de cumplir cuatro meses.
Lupi parece bastante "inteligente", si es que se puede llamar inteligencia a su capacidad de adaptación y aprendizaje. Leyendo manuales y escuchando opiniones de expertos, como veterinarios, criadores y otros dueños con experiencia, poco a poco estoy "entrenando" a Lupi en distintas habilidades; sentarse al escuchar una orden, meterse en su casita, devolver un juguete, etc.

Todas estas técnicas se basan en las teorías conductistas de aprendizaje por Condicionamiento Clásico, es decir presentar un estímulo junto a otro para que sean asociados en la mente del sujeto. Con reservas este tipo de experimentos funcionan desde en hombres hasta en amebas, es decir; casi todos los seres vivos tienen cierta capacidad de aprendizaje. Puede que los seres mas simples, que carecen de cerebro, guarden esta información en sus sistemas sensoriales, pues al fin y al cabo se trata de unos pocos bits.

Pero yendo al grano, lo que quería contar en este "post", es que estoy intentando reproducir un experimento que recuerdo haber visto en una película de Truffaut; "El niño salvaje", basada en la historia del niño Víctor de L'aveyron , el caso de un niño que fué encontrado viviendo en el bosque a finales del siglo XVIII en la Francia post-revolución. En esa época la gente se esperaba, (muy influenciada por los escritos de Rosseau), que el niño se comportara como un "buen salvaje", lejos de esto, la realidad mostró que el niño del bosque, estaba totalmente asilvestrado y su socialización total nunca llegó a producirse, a pesar de los esfuerzos del magnífico profesor Itard.


El experimento partía de la idea de que cierta idea básica de moral se puede adquirir;
Itard, el psicólogo que atendió a Víctor y escribió los magníficos informes describe de esta manera la experiencia:

Dado que muy pocos alimentos eran de su gusto, conseguirlos en grandes cantidades era para Víctor lo más importante. Si se le sorprendía cogiéndolos, se le reprendía. por lo cual comenzó a robarlos con artimañas. A esta conducta se le respondió «con el derecho de represalia», de forma que su hurto era sancionado arrebatándole algo suyo y muy deseado. Esto pareció tener éxito, pues Víctor dejó de robar. Pero ¿había adquirido el sentido moral de lo bueno y lo malo, o sólo había reprimido una forma de actuar por miedo al castigo?. Jean Itard decide comprobarlo sometiéndolo a un ejercicio muy sencillo y que Víctor, sin duda alguna, realizaría correctamente, pero por el que no se le premiará, sino que recibirá un castigo. Es decir, le someterá a una injusticia. La reacción de Víctor, frente a su habitual obediencia, fue violenta, su indignación le llevó, incluso, a morder la mano de su maestro. «Era la prueba incontestable de que el sentimiento de lo justo y de lo injusto, cimiento perdurable de todo orden social, no era ya extraño al corazón de mi educando; provocando en él su desarrollo acababa de elevarse a la altura del hombre moral, por el más privativo de sus caracteres y el más honroso de sus atributos».

No quiero comparar las capacidades morales de un humano con las de un perro (muchos humanos saldrán perdiendo, ji, ji), tan solo quiero averiguar si Lupi distingue el bien del mal, (aunque lo mas seguro es que solo me pegue de bruces con las leyes del conductismo mas radical)
Ahora con Lupi estoy repitiendo muchas veces el proporcionarle una recompensa cuando me devuelve el juguete que la he lanzado. Aún no esta fijado del todo ese comportamiento y por ello no quiero confundirla todavía. En el momento que la conducta esté perfectamente fijada, voy a tratar de regañar a la perra cuando lo haga correctamente, ¿qué pasará?, como ya he dicho, probablemente la perra se sienta confundida, pero ¿se rebelará?, ¿se asustará?. Según el condicionamiento clásico, en experiencias parecidas, con series repetidas de estímulos favorables para aprender algo seguidas de estímulos desagradables al realizar esa conducta aprendida, finalmente el animal termina por no ejecutar ninguna conducta; es lo que se llama indefensión aprendida, lo cual nada tiene que ver con la moral, sino con el manejo conductista de información contradictoria.

Ya os contaré lo que hace Lupi...

Algunos científicos y naturalistas actuales hablan de que ciertos comportamientos morales como el altruismo se dan en los animales que viven en sociedades o manadas, yo creo firmemente en que los simios superiores tienen sentimientos de amor, altruismo e incluso justicia, pero tengo mis dudas de que un cachorro de perro posea esa capacidades, (aún así estoy tomando mucho cariño por Lupi).
Vosotros ¿Qué pensáis?.

Rafita.

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