jueves, 12 de junio de 2008

Huelgas en el transporte

Se generalizan las protestas y huelgas de los transportistas autónomos y pescadores en Europa.

Seguramente la presión sobre sus márgenes de beneficio con el litro de gasóleo a 1 €uro 20 y subiendo, es difícil de soportar. Su consecuencia directa, visto que los gobiernos no quieren subvencionar el combustible, es la subida de sus servicios y por lo tanto la repercusión sobre los precios de los productos que transportan.

Parece que la escalada del precio del crudo no tiene techo, algunos expertos hablan del barril a 200 dólares en unos meses, ¿Qué consecuencias tendrá para el consumidor final?; los productos de lugares lejanos se encarecerán hasta convertirse en bienes de lujo. Desde luego esto será traumático no solo para el consumidor, probablemente la caída en la demanda traerá destrucción de puestos de trabajo. Sin embargo a la larga puede traer una transformación de los mercados que haga cambiar nuestros hábitos para consumir productos "de cercanía", lo cual tiene muy buenas consecuencias; disminución del consumo de combustible, de la contaminación, reactivación de la economía local, disminución del negocio de los intermediarios, y finalmente abaratamiento de los precios. Sin embargo el sistema no está preparado para esta revolución; en los 80 y 90 en Europa y sobre todo en España se apostó por invertir prácticamente en un solo tipo de infraestructuras; las carreteras, en detrimento de otros medios de transporte, (ahora está de moda el tren de alta velocidad, los mega-aeropuertos y los mega-túneles), esto unido a la apertura de fronteras, las subvenciones a productores agrarios, transformó los campos en monocultivos para la exportación. Ahora con precios de los combustibles por las nubes, el negocio no parece tan jugoso, la producción local no es suficiente y sobre todo no esta diversificada para abastecer al consumidor cercano, todo lo "traemos" de fuera, la producción se ha especializado y desplazado, pero no dónde es mas lógico por las condiciones físicas, sino dónde el beneficio empresarial se maximiza.

En Estados Unidos ya están cambiando algunas costumbres; la típica familia de clase media alta, que mantenía dos, tres o hasta cuatro automóviles particulares (al menos uno de ellos de alta cilindrada), ahora se lo piensa al tener que pagar el galón a casi 5 dólares, el uso del transporte público colectivo está aumentando a ritmo de un 3% en lo que va de año (alcanzará un 6% en todo el 2008). Por la misma razón los viajes en avión están cayendo en picado (valga la metáfora), la confianza del consumidor en general se desploma.

¿Qué significa todo esto?

¿Dejaremos de comer pescado en ciudades como Madrid (con su gran tradición de consumidores ), de tomar café de Colombia, de probar frutas tropicales, de regalar flores producidas en Ecuador, de viajar haciendo grandes desplazamientos por turismo?; Probablemente no, pero si que empezaremos a pagar todos estos "lujos" mucho mas caros y la tendencia será consumir productos de "cercanía". Poco a poco el sistema productivo cambiará, para que localmente seamos eficientes y autosuficientes.

Los traumas que cause esa adaptación, serán el precio que habremos de pagar por el mal diseño actual de la globalización del comercio.

Rafita.

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